La liebre y la tortuga
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En el mundo de los animales, una liebre muy orgullosa y vanidosa se burlaba constantemente de la lentitud de una tortuga. Cansada de las burlas, la tortuga decidió desafiar a la liebre a una carrera.
La liebre, segura de su victoria, aceptó el reto por diversión. Al comenzar la carrera, la liebre salió disparada y pronto dejó atrás a la tortuga. Al ver que llevaba una ventaja enorme, decidió detenerse a descansar bajo un árbol y se quedó profundamente dormida.
Mientras tanto, la tortuga continuó caminando con paso lento pero firme, sin detenerse ni un momento. Pasó junto a la liebre dormida y siguió avanzando hacia la meta. Cuando la liebre despertó, vio que la tortuga estaba a punto de llegar y corrió con todas sus fuerzas, pero ya era tarde: la tortuga primero cruzó la meta, ganando la competencia.
Moraleja
La enseñanza principal de esta fábula es que la constancia y el esfuerzo superan a la arrogancia. Esopo resumió esta lección indicando que “la carrera no siempre es para el más rápido”.
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