Cuando desapareció el mar
3 min. lecturaComo todos los domingos Alexandre salió a pasear en compañía de su padre. Esta vez Alexandre quería preguntarle acerca de algo que hacía unos días que le rondaba por la cabeza.
-Papá los barcos navegan por el mar ¿verdad?
-Sí hijo los barcos navegan por el mar, eso es lo que se enseña en el colegio.
No satisfecho con aquella respuesta Alexandre volvió a preguntar.
-Entonces si navegan por el mar, ¿Qué hacen estos barcos en el desierto?
-Es una historia muy triste, ¿Quieres conocerla?
-Sí, papá.
-Este desierto por el que ahora paseamos fue en otro tiempo un enorme mar, era conocido como el mar de Aral y la pesca en sus aguas era fuente de riqueza para los habitantes de la zona. Mujeres y niños salían a despedir a los marineros cuando partían y estos en agradecimiento les obsequiaban con sus cánticos.
Tras días en el mar los barcos regresaban con grandes cantidades de pescado que tenían como destino la fábrica de conservas del pueblo. Aquel pescado era envasado y posteriormente transportado a otros lugares para su venta. Eran tiempos felices para aquella gente y poco podían
imaginar entonces la catástrofe que estaba a punto de suceder.
Todo comenzó el día que llegaron unos hombres de muy lejos con aquellas grandes máquinas su misión era desviar gran parte del agua de los dos ríos que alimentaban el mar de Aral.
Toda esa agua será utilizada a partir de ahora para hacer crecer grandes extensiones de campos de algodón a lo largo del país.
Poco a poco el agua de aquellos ríos dejó de llegar al mar al principio el mar. Sólo descendió unos pocos metros pero cuanto más flor de aquellos campos de algodón, más retrocedía el mar hasta que con el paso de los años el mar desapareció y se convirtió en este desierto.
¿Lo entiendes ahora Alexandre?
-Sí, papá, tenías razón, es una historia muy triste.
Aquella noche un deseo golpeó con fuerza el corazón de Alexandre. Tenía que encontrar la manera de recuperar de nuevo aquel mar. Mientras pensaba una solución se durmió y soñó que los habitantes del pueblo caminaban en fila y cientos y cientos de personas llegadas de otros lugares de la región se unían a ellos. Todos juntos cogidos de la mano rodeaban lo que en otro tiempo había sido el mar de Aral y toda la tristeza acumulada a lo largo de aquellos años se convirtió en un gran llanto y derramaron tantas lágrimas que volvieron a llenar aquel enorme mar.
Sólo había sido un sueño. Sí, pero la imaginación de Alexandre hizo que recuperásemos el mar de Aral. Tú también puedes ayudar a buscar soluciones, no olvides que el agua es un bien indispensable para la humanidad, sin ella no viviríamos. Es deber de todos cuidar el agua.
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